¿Qué es un perro reactivo?
La reactividad y la agresividad en perros es uno de los principales problemas de conducta en consulta.
Muchos clientes tienden a confundir, por desconocimiento, y es frecuente que te llamen por que su perro presenta «conductas de agresión». Son cosas diferente pero vamos a tratar de centrarnos en los perros reactivos.
La reactividad la definimos como una respuesta exagerada a determinados eventos o situaciones.
El perro vive ciertas situaciones aparentemente «normales» a veces, y otras de cierta intensidad, como situaciones de peligro y genera una respuesta anormalmente intensa.
Emoción y cognición de un perro reactivo
Como son emociones muy intensas (frustración, miedo…) entra en lo que llamamos rapto emocional, es decir, sus emociones se apoderan de él sin capacidad para gestionarlas.
Los perros que viven con este problema de conducta les cuesta gestionar sus emociones una vez entran en este estado activado frecuentemente por situaciones concretas.
Esto en manos inexpertas y/o poco empáticas, el aprendizaje social se detiene por completo y tiende a la indefensión o aumentar la intensidad de sus respuestas.
“Por lo general son individuos que se sienten profundamente solos, incomprendidos y con tendencia a la tristeza”.
Hay que tener en cuenta que los perros son animales sociales y que habitualmente estas conductas se dan ante situaciones sociales, ya sea con otros perros o personas. Esto hace que socialmente se sientan inadaptados. Así que este problema suele acentuar estados emocionales de frustración y ansiedad ya que no confían ni en el entorno ni en sus herramientas para gestionarlo.
A pesar de ello muchos de estos perros mantienen la necesidad de ser individuos sociales. Y con todas estas dificultades entran en un conflicto interior de querer y no poder.
Por lo general son individuos que se sienten profundamente solos, incomprendidos y con tendencia a la tristeza.
Es frecuente encontrar a estos perros desarrollando dependencias de sus guías, porque su carencia de herramientas y sus experiencias previas les han enseñado a fracasar socialmente y por lo general han aprendido a no confiar en sus iniciativas.
Es habitual en situaciones de calma encontrarnos a los perros reactivos tristes, sentados y encorvados mirando al suelo, o verlos deprimidos después de una detonación o incluso asustados y buscando cobijo.
¿La reactividad canina tiene solución?
Uno de los inconvenientes de la reactividad es que, «Once reactive, ever reactive», (una vez reactivo, siempre reactivo).
Es decir, que una vez que el perro ha desarrollado la reactividad, este aprendizaje no se olvida y sin ayuda de un educador canino profesional se mantendrá en ese estado, incluso a veces a pesar de ella.
Una mala comparación podría ser el alcoholismo. El alcohólico lo es siempre, independientemente de si bebe o no.
“Cuando estamos ante un perro reactivo debemos dejar de lado los juicios y prejuicios sobre la agresión y la dominancia. Con frecuencia la mayoría tiende a mezclar conceptos y acaban tratando de dominar a un perro dejándole sin un referente humano estable, confiable y seguro”.
La conducta reactiva puede no aparecer en años, pero bajo una situación concreta tenderá a reaparecer.
Y esto es importante; con ellos siempre deberemos mantener ciertas pautas de seguridad y estar alertas de su capacidad de gestión en los momentos clave.
Por fortuna existen estrategias para dotar al perro de herramientas, estados emocionales y hábitos que le facilitan la resolución de los conflictos.
Afortunadamente cada vez en menos ocasiones pasan por los castigos que dañan, inhiben, generan inseguridad, desconfianza y dejan sin capacidad de respuesta.
El problema no tiene por qué convertirse en un estado persistente si se cuenta con las herramientas adecuadas y el entorno favorece la readaptación.
Cómo trabajar con un perro reactivo
Las claves pasan por trabajar la confianza en sus guías humanos, que recupere su autoestima y un estado emocional saludable, y que adquiera herramientas de gestión social.
En muchos casos podemos ver perros reactivos que tras la terapia y el trabajo de los guías se presentan como perros sociales sin conflictos.
Cuando estamos ante un perro reactivo debemos dejar de lado los juicios y prejuicios sobre la agresión y la dominancia. Con frecuencia la mayoría tiende a mezclar conceptos y acaban tratando de dominar a un perro dejándole sin un referente humano estable, confiable y seguro.
Olvidarnos de las técnicas arcaicas de los castigos punitivos y ser conscientes de que si actúan de esa forma es porque no tienen otra mejor por un lado, ni la capacidad de gestionar sus emociones por otro.
Siempre uso una máxima:
El perro es perro y hace de perro y no se equivoca, el humano como su guía en cambio tiene la obligación y la responsabilidad de formarse para dotar al perro de las herramientas adecuadas.
Mejorar tus técnicas de educación canina
El guía del perro reactivo debe de adquirir manejo y comprensión de esta situación, y nunca despreocuparse. Adquirir el conocimiento sobre el funcionamiento de las emociones le permitirá empatizar con su perro.
Y ahí desde la empatía, empezar a trabajar cargado de paciencia porque los resultados no son inmediatos.
A los educadores nos toca otra ardua tarea: acompañar y guiar en el proceso aportando herramientas. Ayudar a estos guías a que aprendan a gestionar sus frustraciones y sus miedos para que no los vuelquen y responsabilicen al perro de ello.
Como educadores debemos de responsabilizarnos a su vez de que en este proceso de aprendizaje por parte de los guías, cometerán errores y que cuando no les estemos acompañando habrá situaciones que no sepan manejar.
Por ello entrenar a los guías es, casi, el principal objetivo de las sesiones.
Si con el perro los objetivos son dotar de seguridad, herramientas para generar autonomía, también con los guías debemos de trabajar para favorecer su empoderamiento.
Así la terapia no terminará cuando el perro esté absolutamente recuperado (once reactive, ever reactive) sino cuando los guías tengan la capacidad de gestionarlo de forma autónoma y poder liberarse de nuestra figura.
Os dejo una fotico de Gea, que es mi compañera reactiva. Un amor absoluto.
